El 3 de julio, el santoral de la Iglesia católica recuerda especialmente a Santo Tomás Apóstol, uno de los doce apóstoles elegidos por Jesucristo y una de las figuras más emblemáticas del cristianismo. Su vida quedó marcada por el episodio en el que expresó dudas sobre la resurrección de Jesús, aunque su posterior profesión de fe lo convirtió en un símbolo de quienes buscan creer a través de la experiencia.

La fecha también conmemora a otros santos y beatos, pero la celebración principal está dedicada a quien, según la tradición, llevó el Evangelio hasta la India y murió como mártir.

¿Quién fue Santo Tomás Apóstol?

Santo Tomás, también llamado Dídimo —que significa "gemelo" en griego—, fue uno de los doce apóstoles de Jesús. Los Evangelios lo presentan como un hombre de carácter reflexivo, sincero y dispuesto a plantear preguntas cuando no comprendía plenamente las enseñanzas de Cristo.

El episodio más conocido ocurrió después de la crucifixión. Cuando los demás discípulos anunciaron que Jesús había resucitado, Tomás manifestó que no creería hasta ver las heridas de Cristo y tocarlas con sus propias manos.

Días más tarde, Jesús se apareció nuevamente ante los apóstoles y le permitió comprobar que realmente había resucitado. Entonces Tomás pronunció una de las declaraciones de fe más importantes del Nuevo Testamento:

"¡Señor mío y Dios mío!"

Jesús respondió con una frase que ha atravesado los siglos:

"Bienaventurados los que creen sin haber visto".

Lejos de representar únicamente la incredulidad, este episodio convirtió a Tomás en un ejemplo de cómo la búsqueda honesta puede conducir a una fe profunda.

El apóstol que llevó el cristianismo hasta la India

Según una antigua tradición cristiana, después de Pentecostés Santo Tomás emprendió una extensa misión evangelizadora que lo llevó a Persia y, posteriormente, a la India.

La comunidad cristiana de la región de Kerala sostiene que fue él quien fundó las primeras iglesias cristianas del país durante el siglo I. Por ese motivo, los llamados "cristianos de Santo Tomás" conservan hasta la actualidad una fuerte devoción por el apóstol.

La tradición también afirma que murió mártir cerca de la actual ciudad de Chennai, donde habría sido atravesado por una lanza mientras predicaba el Evangelio.

¿Por qué se celebra el 3 de julio?

Durante siglos, la festividad de Santo Tomás se celebró el 21 de diciembre. Sin embargo, tras la reforma del calendario litúrgico impulsada por la Iglesia, la conmemoración fue trasladada al 3 de julio.

La fecha recuerda el traslado de sus reliquias a la ciudad de Edesa, un acontecimiento de gran importancia para las primeras comunidades cristianas.

Santos que también se celebran el 3 de julio

Además de Santo Tomás Apóstol, el santoral de este día incluye a:

San Heliodoro.

San Anatolio de Laodicea.

San León II, papa.

San Jacinto de Cesarea.

San Raimundo Gayrard.

Beato Pedro Jorge Frassati (en algunos calendarios litúrgicos locales).

El legado de Santo Tomás

La figura de Santo Tomás sigue siendo una de las más cercanas para millones de creyentes. Su historia demuestra que las dudas no son incompatibles con la fe, sino que pueden formar parte del camino espiritual.

Por ello, el apóstol es considerado patrono de arquitectos, constructores, geómetras y de los cristianos de la India, además de ser un referente para quienes buscan respuestas antes de creer.